A más crisis, más Rock'n'roll ¡Hey ho, let's go!

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Es posible que en algún momento parezcamos abatidos pero, mientras la música suene, siempre tendremos la fuerza necesaria para levantarnos una y otra vez.

¡¡Bienvenidos!! Sentid la brisa marina y escuchad el ritmo de las olas del confín del mundo.

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martes, 16 de noviembre de 2010

Concierto//JOHN HIATT (O2 SHEPHERD’S BUSH EMPIRE, LONDON 2010)


Hace escasamente una hora, -en el Reino Unido es una hora menos-, que mi amigo Rubén, que se encuentra en Londres en estos instantes cumpliendo las labores de enviado especial, ha colgado en su blog la crónica del concierto que John Hiatt acaba de dar en dicha ciudad, poniéndonos los dientes largos al no poder compartir, in situ, lo que debió de ser una muy grata velada, en presencia de uno de los grandes. Y, por grande no me refiero a que pueda, o no, llenar estadios, sino a que colma nuestras emociones y expectativas como pocos.

martes, noviembre 16, 2010

Precioso el lugar, un ancho y espacioso teatro sin patio de butacas y con un par de graderíos muy acogedor, el 02 Shepherd’s Bush Empire. E impagable la cita: enfrente, John Hiatt. Se pasó por Londres este infatigable narrador de Indianapolis, fiable firmante de una veintena de discos desde mediados de los setenta, unos mejores que otros desde luego, alguno muy flojo (Little head), pero varios excelentes (Bring the family, Slow turning, Master of disaster, Same old man). Y estamos en Londres, vaya, que el concierto tiene que sonar de puta madre. No se esperaba menos de un músico cuya fórmula es infalible: la sencillez y el oficio asientan la pureza y en muchos casos, como en éste, consolidan la grandeza.

Y en directo es donde se demuestra. Hiatt lo confirmó con su presencia misma, la de un tipo cualquiera con su chaqueta y sus pantalones gastados. Le acompaña The Combo, sólido trío con Patrick O’Hearn al bajo, Doug Lancio en la guitarra y Kenny Bevlins en la batería. El arranque fue la premonición de la perfección: Perfectly good guitar, y luego Your Daddy did, y después Alone in the dark, y a continuación The open road, el arranque de su último disco, del que sonaron otras dos piezas mejoradas ante el público, cada vez más emocionado el londinense en la terminación de cada canción. Porque cayeron Slow turning, Cry love, Master of disaster dedicada a Jim Dickinson, Tennessee plates y la maravillosa Feels like rain. Y, por supuesto, Have a little faith in me, aunque sin piano, antes de que Riding with the king cerrase en la cúspide del orgasmo una actuación magistral.

Alguien lo dijo varias veces o uno lo dijo alguna vez: “Rock N Roll can never die”. Con tipos como John Hiatt es imposible que muera. Nos dio las gracias de corazón varias veces al despedirse, siempre sonriente y satisfecho. No, somos nosotros quienes te las damos a ti. Otro grande que pasa por mi retina.

Publicado y escrito por Rubén Darío en 12:56 AM, en tribecasessions.blogspot.com

(John Hiatt web, MySpace, Más Música y vídeos)

Para Carlos C., Carlos M., Pablo, Jesús, Juan, Borja, Ricardo, Pepe T.

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